Friday, March 2, 2018

Cocote y el cine dominicano

"La única cultura que existe es la cultura superior, la que despierta la mente no la que narcotiza...." A. D.

Existen pocos estímulos a la complejidad y a la excelencia en el cine dominicano. No obstante, como en todos lados, hay quienes la escudriñan, la persiguen y a veces la rozan. Éste puede que sea el caso del más reciente filme de Nelson Carlo de los Santos titulado “Cocote”.

Una historia de introspección a nuestro país, un viaje a observar el mazacote cultural que compartimos en la isla: a sus esperanzas, a sus miserias, a la impotencia de padecerlo y a las distintas clases que lo habitan, que se ignoran y que, por momentos, se intersecan.

Quienes estén acostumbrados a la sobre-estimulación de la mayoría de filmes o series actuales, pueden encontrar momentos de pesadez en el película, pero se trata de un viaje en el cual comprometerse con el resultado no dejará al espectador intacto.

El filme presenta el viaje del héroe. Un héroe humilde llamado “Alberto” interpretado por Vicente Santos, que labora como jardinero en una casa de una familia adinerada, en una comodidad prestada y que recurre a la iglesia evangélica como alimento espiritual y forma de autocontrol.  

Esta vida de Alberto se ve interrumpida cuando se le aviene la crisis: Su padre ha sido asesinado por una deuda en su pueblo de origen. Y ahí empieza su odisea. El filme está cargado de una hermosa continuidad de imágenes que bien sitúan la naturaleza, la religiosidad y las paradojas sociales del país, en ocasiones pareciendo una pieza de contenido documental.

Una vez llega al pueblo, Alberto se enfrenta a la noticia que le han mentido, su padre ha sido enterrado y él ha llegado para formar parte de los rezos, no del entierro, lo que supone la profundización de la crisis interior del personaje por contradicciones espirituales. Y la cual se agrava con la idea familiar de hacer justicia a la muerte de su padre.

El relato patriarcal está presente en toda la película. Al ser el único hombre, Alberto es conminado al rol de vengador. Él se resiste intentando buscar las vías de la justicia ordinaria, el perdón o hasta de culpabilizar al padre por su propia muerte. Sin embargo, el camino de la justicia está cerrado. La corrupción permea el pueblo. No hay autoridad más que la del dinero, como bien se lo explica un policía que le da clases de sociología en un intercambio ligero. Le explica que siendo el asesino de su padre el más fuerte económicamente, sólo un poder como el de quizás la familia rica para la que trabaja puede hacerle justicia a su padre, pero Alberto no lo entiende posible.

Por otro lado, las hermanas le impiden elegir otro camino que no sea el de la justicia propia e inmediata, increpándole su falta de emoción y amor ante la muerte de su padre, asesinado como un perro. Y a pesar de que los roles femeninos en la familia de Alberto resultan más aguerridos y desafiantes que el protagonista, las mismas son incapaces de vengar al padre, dejando ese proyecto en manos de la figura masculina. Este patriarcado, que tanta presión conlleva para un renuente Alberto, es mejor reflejado en una de las escenas del filme en que su hermana Karina, interpretada por Judith Rodríguez, se enfrenta al asesino del padre vociferándole cosas, y éste a quien le responde es a Alberto diciéndole que la controle para evitar una tragedia.

Ver a Vicente Santos desarrollar el papel que tiene que sufrir el choque de identidades, de las presiones sociales propias del hombre en la narrativa, de transformar su ideal sumiso hasta asumir el de vengador redentor, de romper con el ser dócil y convertirse en el hombre responsable que arriesga su vida por su familia, es una joya. Como de igual forma, dan gusto las actuaciones de sus hermanas representadas por Judith y Yuberbi de la Rosa, catalizadoras en esa transformación de Alberto. 

Una vez transcurrida la epopeya queda reconocer que el jardinero que regresa a la mansión ya no es el mismo del inicio, ha reconocido sus raíces y se ha transformado en ente maduro, ¿cómo se adecuará al antiguo universo? ésa sería otra película aparte.

Hace unas semanas dije que películas como “Cocote” le hacen daño al país porque sirven de escudo para no enfrentar y corregir los problemas actuales de la ley de cine, porque se suman sus premios internacionales y limitado presupuesto y se dividen entre los resultados de todas las películas realizadas, de manera interesada como excusa para generalizar un supuesto avance. Pero también vale decir que películas como "Cocote" fomentan la idea de que un cine de identidad, responsable, y artístico es posible y que éste no resulta de la improvisación ni el azar.

Porque sí, "Cocote" es producto de la Ley de Cine, pero también es receptor del único criterio de calidad llamado a filtrar algunas películas en la ley, FONPROCINE, un capítulo de la Ley que permite hacer concursos con un jurado experto para que sea desarrollada y financiada la mejor propuesta posible de nuestros artistas, a diferencia de lo que sucede con casi la totalidad de las otras películas dominicanas que se hacen; y FONPROCINE, limitado como es en la actualidad, debería ser el camino donde el cine dominicano debe dirigirse, ya que el dinero que se invierte en esta ley es de todos y no tiene por qué estar en manos de un grupo de empresarios privados, sin conocimiento artístico, decidir cuáles películas dominicanas se hacen con él y cuáles no, según sus intereses.

Trujillo y su nieto: Chapita y chapiador

"Que el esclavo fue mi abuelo es mi pena, es mi pena
Si hubiera sido el amo sería mi vergüenza"
Julia de Burgos

Decía Marx desarrollando a Hegel que la historia se repite primero como tragedia y luego como farsa... Y aunque cansados muchos de este tema, no podemos permitirnos el lujo de ver venir la farsa sin confrontarla.

Sobre todo porque cansa como a la hora de abordarlo algunos lo limitan: que si Trujillo era un violador de niñas, que si asesinó mujeres, que si encarcelaba a sus opositores.... Porque enfocarse en esos argumentos ignora la idea reivindicada por quienes creen añorarlo: seguridad, patriotismo, pago de la deuda externa y cese de la corrupción. Permitiendo a aquellos seguidores a decir entonces: no lo malo no, solo me refiero a querer lo bueno.

Pero el que añora con sinceridad escoger lo bueno de la dictadura de Trujillo y desechar lo malo es un ingenuo, no sólo porque algunas de esas cosas no existieron (combate a la corrupción) sino porque otras precisaban de lo oscuro para sostenerse (seguridad y patriotismo), y en eso entra un nieto con aspiraciones presidenciales. Pero para analizar al nieto tenemos que verlo en dos vertientes: 1) ¿Quién es?; y 2) ¿Qué simboliza? (no qué dice).

¿Quién es?

Ramfis Domínguez Trujillo nació en New York en 1970, nueve años después de la muerte de su abuelo, a quien sólo conoce por la nostalgia de lo que le han dicho sus familiares o por lo que ha investigado. A pesar de nacer en el lujo, en una nación que te permite estudiar en las mejores universidades aunque permanezcas la adultez endeudado, Ramfis no se encargó de tener estudios en universidades de prestigio, siquiera una maestría que muestren sus dotes intelectuales como carta de presentación.

En el campo político luce no más que un oportunista sin experiencias, que se alimenta de la desesperación de muchos y de la trastornada añoranza de un pasado glorioso. Hábilmente ha ganado popularidad atado a la imagen de lo que construyó su abuelo, por eso elige siempre mencionar los nombre más sonoros en materia histórica – Ramfis y Trujillo –, a pesar de llamarse Luis José Domínguez de manera principal. Pero a diferencia de su precoz nieto, a Trujillo sí podemos destacarle que trabajó su ascenso en el país. Porque antes de ser dictador construyó desde las instituciones castrenses por años su paso hasta el poder. Es decir, al momento de presidir el país Trujillo era un hombre probado, tanto en la crueldad como en las ambiciones materiales, en el robo como en su servicio al invasor desde posiciones de poder y liderazgo, no fue una improvisación de los que lo apoyaban, sin embargo su nieto, ¿Ha ejercido una posición pública alguna vez? o ¿Conocemos cómo se manejaría en tal posición?

O están dispuestos quienes lo apoyan a cederle (en un país presidencialista) nuestra mayor posición simplemente por ser nieto de alguien en un país que ignora, con una población que no comprende sus males, de la que tiene sólo una versión de su historia y cuyo pueblo lo desconoce, no sabiendo si es derrochador, ineficiente, abusador o más corrupto que los que pretenden sustituir.

Una persona cuyo único vínculo destacable con la República Dominicana es uno propio del chapeo estatal, siendo éste el siguiente: En 2005, Ramfis dice orgulloso haber dirigido un “proyecto” y un “equipo” de la empresa WODA consistente en buscar financiamiento del Banco del Commonwealth Australiano para nuestro Banco Nacional de la Vivienda (BNV) para viviendas de bajo costo. Según el reconocido analista Alejandro Fernández W., que tuvo acceso a los estados financieros auditados del BNV, el banco dominicano nunca recibió un desembolso. No obstante lo que sí sucedió fue que los involucrados ejecutaron la garantía económica acordada, llevándose 5 millones de dólares del BNV sin cumplir su parte. Fernández W. llama al proyecto un robo fraudulento lesivo al interés nacional, preguntándose en su programa diario de radio de la semana pasada “¿Cómo es posible que se asocien a alguien con ese criterio?”. Un buen ejemplo que muestra que además de heredar la egolatría del abuelo (personaje que por su afán de usar condecoraciones y medallas era apodado Chapita), el nieto parece haberlo heredado en eso de sacarle beneficios al Estado Dominicano.

Lo que simboliza

Recuerdo que cuando conocí al ex presidente de Chile, Ricardo Lagos, lo felicité por un suceso que protagonizó en plena dictadura de Pinochet. En 1988, siendo entrevistado por primera vez en televisión nacional Lagos se salió del marco de la entrevista y se adueñó de la cámara en un momento y se arriesgó a increparle al dictador que Chile no podía continuar un futuro “con tortura, con asesinatos, con violación de derechos humanos…”. Él me contaba que sus nietos viendo la entrevista en estas fechas no encontraban nada valeroso en el acto.

¿Por qué? Porque criados en un ambiente democrático y de libre expresión no comprendían el valor de su abuelo en dictadura, en su mundo expresarse así era cotidiano y no tenía repercusiones. Y es que como bien dice el General Soto Jiménez de la dictadura de Trujillo, no hay forma de explicar con palabras lo que era vivir en ella, sólo quienes la habitaron tienen idea. Y las presentes generaciones que apoyan al nieto parecen dar por sentado cualquier conquista alcanzada, ignoran por ejemplo lo que dice José Enrique Méndez Díaz, que "En San Juan de la Maguana, el miedo se apoderó de la gente. Todos aprendieron a callar, a borrar de la memoria, a conocer el olvido. Callaron los grupos sociales, la iglesia, la prensa, los profesionales, los intelectuales”. (Y aquí pauso para felicitar e invitar a seguir a la Fundación Héroes del 30 de mayo de 1961 en las redes sociales donde encontré el precitado texto)

Pero más allá de la tensión política hablemos del “pasado glorioso”. Basta con ir al Museo de la Resistencia o al Banco Central para saber que al momento de crear el peso dominicano Trujillo se robó casi 12 millones de dólares con el cambio.... por lo que vale preguntar ¿es éste el héroe extrañado? ¿Un ladrón?

Uno que concentraba la propiedad de casi todas las industrias a la fuerza (pintura, zapato, cementos), que concebía el país como su negocio y los ciudadanos como sus empleados. Un personaje que puso en riesgo la economía nacional, la seguridad, las vidas de los dominicanos, y las relaciones internacionales al intentar asesinar al presidente de Venezuela Rómulo Betancourt o al asesinar al de Guatemala Castillo Armas.

Alguien cuya idea de control migratorio se resumía en invitar inmigrantes blancos pobres a vivir en el país y matar a los haitianos pobres. Poniéndole en 1937, después del “Corte”, un precio a cada vida humana asesinada por la presión internacional, bien baratos por cierto, por lo que cualquiera que pretenda defender la vida debe rechazar ese pasado. 

“Pero pagó la deuda externa”, sobre esto cabe decir que en los años 1980s la tendencia fomentada por los organismos internacionales fue endeudar a los países, y en los 1990s privatizar sus empresas; en ambas caímos. Pero si vamos más atrás, vemos que en la época de Trujillo hubo una tendencia a pagar la deuda externa por razones de la segunda guerra mundial; Trujillo obedeció (como lo hizo frente a EEUU del 1916 al 1960), al igual que lo hizo Haití antes que él, por lo que también ese logro “nacionalista” queda en dudas.

El ser humano siempre tendrá el deseo de permanecer en su infantilidad y de delegar todo en alguien, evadiendo así las responsabilidades que tiene para sí, como ente social, como ente democrático, porque es pesado saber que la democracia se construye todos los días. Pero ¿delegarla en un nieto cuestionado y sin condiciones probadas? Los hombres son sus circunstancias, y superada una época de terror y angustia, debemos rechazar toda forma de redituar anacronismos, toda repetición en forma de farsa.

Sin embargo, si es un Trujillo que siguen buscando creo que una buena parte de los políticos dominicanos actuales estarían dispuestos a jugar ese rol. Sin oposición, sin elecciones, sin fiscalización, donde la renta de las empresas estatales vayan a su cuenta o a sus familiares, donde asesinar no involucre derechos humanos, donde silenciar sus opiniones sea rutina... entonces no habría que buscar un familiar del régimen, un extranjero desconocido. Por eso la respuesta a ¿Si se necesita otro chapita? Aún si usted pensaría que sí, no pasa por un nieto chapiador.

Wednesday, December 13, 2017

Letra de "Mi Flor Querida" Adrian Abonizio



Mi Flor Querida

Para contar tú historia
Me sobra con dos acordes
Veo tu cara de novia
Y tu vestidito pobre
Tu nombre era María
La del Boulevard Rondeau
La casita tras las vías
Conviene llegar de a dos

Una dulce guaraní
Trabajando de capullo
Toda flor sin su raíz
No florece ni en los yuyos

Una luna en el ropero
Y el revólver en la caja
Y el oscuro de civil
Que era el que nos cobraba
Escuché aquella canción
Que era mía por la radio
Me detuve en la pasión
Ella dijo ¿Pasa algo?

Y me escapé para el centro
A disfrutar de la fama
Y ya no te volví a ver
Hasta el diario en la mañana

Estabas allí tendida
Como una santa o un hada
No eras nada
Sólo sombra fotografiada
Una flor en el costado
Diez veces hecha cuchillo
Desnudita, sola, fría
Como una flor de baldío

Te compré un ramo jazmín
Pero ya te habían llevado
Tiré las flores al río
Mientras sonaba en la radio
Y volví a la diagonal
Habían mojado la tierra
La casita bien cerrada
Lleno de flores la piedra
Pusieron la virgencita
Los vecinos de Rondeau
Se contaron mil leyendas
De lo que allí ocurrió
Y nunca te dije nada
Por vergüenza o que se yo
La que nombró en la canción
Era vos, era vos

Una flor en el costado
Diez veces hecha cuchillo
Desnudita, sola, fría
Como una flor de baldío

Toda flor cortada joven
Termina bajo otras flores
Toda flor sin su raíz
La pisan todos los hombres

Estuve un mes detenido
Hasta que alguien confesó
Les pagué a los abogados
Con el derecho de autor
Ando triste y estoy raro
Siempre pienso en la casita
No es pa’ tanto aconsejaron
Era solo una negrita

Una dulce guaraní
Trabajando de capullo
Toda flor sin su raíz

No florece ni en los yuyos

Letra: Adrian Abonizio
Album: Tangolpeando

T.B. Joshua y la zona franca de los milagros

“La crítica ha arrancado de la cadena las flores imaginarias, no para que el hombre lleve la cadena sin fantasías ni consuelo, sino para que se sacuda la cadena y escoja la flor viva”. Carlos Marx

Desde pequeño fui educado para creer en los milagros, en parte por mi familia, en parte por el colegio de San Ignacio y en parte por el cine. Por eso ante cada posible oportunidad de ver uno, acepto con entusiasmo el desafío a las leyes de la naturaleza y a la ciencia. Sin embargo hasta la fecha, aunque entretenidos, éstos – llámense ovnis, curaciones, astrología, telepatía, regresiones, dietas de jugo, lectura de la taza, limpieza de colón….etc. etc. – no parecen pasar un test científico.

Y visto el espectáculo celebrado en el Centro Olímpico una semana atrás, en lugar de restaurar esa visión de lo increíble y lo maravilloso, volvió a mí la decepción. Porque lo que vi allí fue un acto vulgar que exigía urgente convocar al raciocinio y la duda: una zona franca de milagros.

Y es que ¿cómo podemos compaginar la idea del milagro con aquello que tuvo lugar en el Centro Olímpico? ¿No era un milagro algo excepcional? ¿Qué clase de poder tiene una sola persona para gestionarlos? Pero más allá aún ¿Qué evidencias? Porque si bien la fe no precisa de evidencias, cuando un milagro de este tipo sucede se solapa con la realidad y lo verificable. Y no puede bastarnos que alguien diga que no caminaba, ver después cómo le han tocado la frente y arrancar caminando. Porque un acto de esta magnitud, una alegación extraordinaria como decía Carl Sagan requiere evidencias extraordinarias.

Y ¿qué les costaría entonces probar estos milagros al mundo escéptico con radiografías, resonancias, estudios...? Con pruebas realizadas (inclusive por individuos no creyentes) con el fin de que se vean estremecidos en sus alegadas certezas.

Todos necesitamos creer en el algo, si no tenemos algún tipo de espiritualidad es fácil elevar la materia, la magia, las ideas políticas, el sexo, el juego, incluso al deporte en sustitución de esta necesidad. Sin embargo, es preciso que conociendo esa necesidad seamos capaces de observar a aquellos seres hábiles que pretenden aprovecharse de ella – y por ende de nosotros –, y… Y denunciarlos ante los que no han tenido las herramientas para observarlo o son llevados en su ingenuidad, aunque nuestro intento sea en vano. Aunque el futuro de la humanidad radique en la infantilidad y su necesidad de tener un amo.

T.B. Joshua es un pastor nigeriano de 54 años de edad que se presentó en el Centro Olímpico el pasado viernes y sábado a total capacidad. El pastor fue recibido como prohombre de Estado por las autoridades basado en su popularidad. Su retórica era buena, lo admito, pero tampoco genial, he visto pastores locales con mejor oratoria. Lo que sí se puede destacar en esta figura es su opulencia, y mientras uno ahonda en el personaje se revela lo de corriente y poco iluminado que tiene.

Obviemos el título de “Profeta” con que se comercializó su llegada, aunque resalta lo ególatra que hay que ser para autodenominarse como tal. Obviemos también que dice él que duró 15 meses en el vientre de su madre antes de nacer, lo cual aunque implica una mentira flagrante, podemos atribuírsela a la necesidad de generar un mito o una leyenda cultural propia del África.

Ahora lo que no se puede obviar es que se trata de alguien que se dedica a realizar profecías de manera temeraria que no se cumplen. En casos, que hasta pueden originar serios problemas y complicaciones. Porque imaginemos que Cristina Fernández de Kirchner hubiese decidido posponer su cirugía porque TB Joshua había visto que moriría, como profetizó. ¿Se le hubiese complicado el cuadro clínico? ¿Y a razón de qué? Si no hubiese valido la pena, puesto que la ex presidenta de Argentina se realizó su cirugía sin mayores complicaciones.

De igual forma, se hace imposible evadir que estamos ante una persona con mentalidad empresarial más que de predicador, que creó en Islas Vírgenes una compañía como paraíso fiscal para evadir sus responsabilidades ante Nigeria (y quizás su feligresía) y que se da el lujo de gastar más de 60 millones de dólares en un solo avión privado. Por lo que, de inmediato se infiere que su interés principal no es la gente, es el propio. Porque uno le puede perdonar esas conductas tal vez al hijo de Bill Gates, en tanto no conoce otra cosa que la opulencia desde la cuna, pero ¿se puede entender esta actitud a un pastor que conoce las contrariedades económicas de su feligresía? No. ¿Se le puede aceptar esto a un pastor de un país tan pobre como Nigeria? No. O tal vez sí, pero no para liderar a nadie. Porque ante eso la oratoria no es suficiente. Porque la esperanza, como la fe, precisa de credibilidad y coherencia.

Pero digamos que sí es especial y que ahí están los milagros. ¿Cuáles milagros?

En toda su vida documentada Jesucristo realizó alrededor de 40 milagros. Eso que TB Joshua hace en 15 minutos en su nombre, a Jesús le tomó la vida entera porque no era su propósito. El pastor Miguel Núñez hizo una interesante reflexión en este sentido al decir que el evento de Joshua se trató de una distorsión sobre el concepto de los milagros porque: “Los milagros (bíblicos) no eran centros de distribución de bendiciones para todo aquel que estaba enfermo. Ni Cristo hizo eso en la piscina de Bestesta, donde él bajó y habían cientos de enfermos y sanó uno sólo.”

Y después tendríamos que cuestionar a quiénes se les hizo el milagro. Los tocados por TB Joshua pasaron por un filtro, el cual según denunció Roberto Fiseli, un padre indignado (que se arriesgó a llevar a su hijo que tenía una bala en la espalda) se “trataron” los casos menos graves, a los graves no les llegó la “sanación”, habían sido discriminados y aislados del paso del “Profeta” por los organizadores.

Es un despropósito para la religión este tipo de actos porque aleja a una buena parte de la gente. Es peor aún para el Estado en tanto promueve que la gente busque este tipo de actos y personajes y arriesgue su salud personal. Pero lo es peor para esa gente que va movida por su desesperación o por sus ganas de conectar con algo superior, y se encuentran con la desilusión o el fraude.

Y me rehúso a pensar aquello de que los que creen sin tener la razón, no pueden ser convencidos por la razón. Me rehúso también a una política irresponsable de promoción o de silencio ante estos actos que perpetúan las miserias y no se aprovechan para fomentar la ciencia, el estudio, para lo cual no es necesario insultar a nadie.

Me rehúso a sabiendas de que la ciencia es insuficiente para proveer de paz al ser humano frente a su insignificancia, su raciocinio y su mortalidad. Y me rehúso porque el riesgo a pagar es muy alto. Y es uno en que el tigueraje con apenas una buena retórica se apropie del plano espiritual para su beneficio, en su falsa zona franca de milagros. Lo lamentable es que no sería la primera ni la última vez, porque como dijo Carl Sagan:

“Una de las lecciones más tristes de la historia es ésta: si se está́ sometido a un engaño demasiado tiempo, se tiende a rechazar cualquier prueba de que es un engaño. Encontrar la verdad deja de interesarnos. El engaño nos ha engullido. Simplemente, es demasiado doloroso reconocer, incluso ante nosotros mismos, que hemos caído en el engaño. En cuanto se da poder a un charlatán sobre uno mismo, casi nunca se puede recuperar.” Carl Sagan

Thursday, November 9, 2017

Los influencers y el engaño al seguidor/consumidor

Robin Wiliams solía decir que “Los políticos deberían tener chaquetas como los pilotos de NASCAR con publicidad de la compañías que los patrocinan, así sabríamos quiénes son sus dueños.” Y a pesar de que los políticos tienen un deber mayor de transparencia por ser representantes de la sociedad, ellos no son los únicos que deben sujetarse a ella.

Con el auge del internet y las redes sociales, llegó el uso de éstas herramientas para la comercialización. Y hoy día parecería que todo el mundo aspira a ser comerciante virtual, fashionista o influencer, no importa las cantidades de seguidores que tengan. El “tanto tienes, tanto vales” luce referirse en estos tiempo a cantidad de seguidores, no necesariamente de dinero. Y de ahí deviene un posible peligro.

Atrapados por la mística de las fotos y los colores, cada persona con más de 10 mil seguidores se siente hoy en el derecho de bombardearlos con publicidad y encubrirla como opiniones imparciales, a cambio de favores y dinero. Existen casos sutiles y casos más exagerados, pero en casi todos se adolece de la transparencia de conocer si la opinión dada es sincera o paga.

La gente desarrolla o cree desarrollar una relación primaria con quien sigue en las redes, una ilusión alimentada por la cantidad de información continua que se comparte, a veces mayor que con familiares. Ves las fotos de tus amigos y te topas con la de un blogger, ¿por qué tendrías que ponerte a la defensiva y pensar que el llamado influencer te miente, si en la lógica de tu timeline no es más que otro de tus amigos?

A pesar de que no sabemos con certitud la eficacia de estas promociones ni la credibilidad de éstos, no es honesto ni ético vender publicidad sin diferenciarla de opiniones. Y esto no sólo se limita al aspecto puramente comercial, según un estudio realizado por la Universidad de Stanford alrededor del 82% de los estudiantes de secundarias no supo distinguir entre una noticia con contenido pagado y una noticia real. El estudio realizado con más de 7 mil estudiantes reveló que antes que preguntarse por la fuente de la noticia, ellos se validan en la foto o el detalle del texto leído. Peligro.

Por razones como ésta, la Comisión de Comercio Federal de Estados Unidos (FTC), como parte de su labor de protección al consumidor, les advertía mediante cartas hace unos meses a unos cuantos influencers que si existe una conexión material ($$$) entre ellos y el producto que están promocionando, la misma debe hacerse evidente y fácil de comprender a primera vista para el consumidor.

En su “Guía sobre Patrocinios”, la FTC también establece que aunque el contrato pueda ser aparente para algunos expertos en la industria, no lo es para todo el mundo que tiene acceso al blog. Por lo que la práctica entonces podría considerarse por ellos como engañosa, puesto que confundiría a una minoría significativa de consumidores, “Y por eso es tan importante revelarlo”. Siguiendo esta línea de pensamiento, cabe destacar que nuestra Ley 358-05 de protección al consumidor prohíbe “la utilización de imágenes, textos, diálogos, sonidos o descripciones que directa o indirectamente, causen o puedan causar inexactitud o mensaje que pueda inducir al consumidor o usuario a engaño, error o confusión acerca de las características, el precio y las condiciones de compra o venta del producto o servicio ofertado o publicitado”. Por lo que podríamos entender que al igual que sucede en Estados Unidos, esa relación contractual de subordinación en la cual el influencer actúa como un empleado más de la compañía que promociona, es necesario evidenciarla más allá del terreno moral para todo consumidor nacional, puesto que puede conducir al engaño.

Ojalá Pro-Consumidor pueda seguir el ejemplo trazado por la FTC para educar a los influencers de nuestro país, pero sobre todo para proteger al consumidor local de sus ídolos, sus negocios y el engaño.

Wednesday, October 11, 2017

Potter

Semáforo en rojo. Se acerca el limpiavidrio:

- UEEEEY HARRY POTTER!!!!

Olviden a Gramsci, Gandhi, Lennon... Todos los lentes redondos representan ahora a Harry Potter, incluso para los limpia vidrios.

Le digo - no no no - y levantó el índice replicando en gesto para que entienda que no deseo sus servicios.

Se va caminando. A lo lejos oigo:


- Ta viejo Harry Potter.

La próxima vez que vean a Sammy Sosa…

A Ramón Estrella, fanático de los Cubs, en su 30 aniversario. 

“Por empezar les tendría que decir que la culpa de todo la tiene el tiempo. Sí, como lo escuchan, el tiempo. El tiempo que se empeña en transcurrir, cuando a veces debería permanecer detenido. El tiempo que nos hace la guachada de romper los momentos perfectos, inmaculados, inolvidables, completos. Porque si el tiempo se quedase ahí, inmortalizando a los seres y a las cosas en su punto justo, nos libraría de los desencantos, de las corrupciones, de las infinitas traiciones tan propias de nosotros los mortales.” Eduardo Sacheri

Sacheri se refería en ese texto al futbolista Diego Armando Maradona, en cambio, yo hablaré aquí de Sammy Sosa. Y es que la próxima vez que oigan mentar a Sammy, quisiera que se sitúen en el año 1998 y que se queden allí un rato. Sammy en la cúspide del pequeño mundo que es el béisbol, y en lo grande que era para un niño dominicano de 11 años.

Ese año tuvo lugar la carrera por el record de 61 homeruns del béisbol profesional. Hacía casi 4 décadas, que en 1961 un buen jugador llamado Roger Maris tuvo la osadía, con el mismo uniforme Yankee, de romperle el record de 60 homeruns en una temporada a Babe Ruth, al bambino, al mito que podía señalar con el índice por donde iba a sacar la pelota y la sacaba. Un intrascendente como Maris cometió la afrenta de conectar 61 homeruns, sin haberse ganado el aprecio de Nueva York con los años ni de los tabloides con su personalidad, sin la mística de ser Joe Dimaggio o Lou Gerigh, y en un año en el que todos pujaban porque quien lo rompiera fuera Mickey Mantle, que sí reunía las condiciones y el carisma, pero que apenas llegaría a 54. La mezquindad llevaría a reconocerle el hecho a Maris solo después de muerto, porque él había jugado 8 juegos más que Ruth y pues no se entendía justo en ese tiempo. Nadie fuera de Maris o Ruth volvió a dar 60 homeruns hasta 1998.

Por eso, la próxima vez que vean a Sammy no piensen en los esteroides o corchos, que sí son una competencia injusta con la historia y con los propios compañeros de equipo, no hablen de eso porque los niños no hablábamos de eso, y menos los medios. McGwire y Sosa se animaban a ir por el récord y todos estábamos vitoreándoles porque llegaran, para entrar aunque sea de espectador a la historia.

Y en ese ínterin sucedieron episodios especiales, algunos de los cuales esta temporada ciclónica me hizo recordarotros que invento. El que más me agrada imaginar que sucedió es uno de solidaridad mientras el Huracán Georges estaba en el país, sobre el cual no tengo evidencia alguna. 

Para relatarlo tengo que iniciar el 23 de agosto de 1998. Mark McGwire aprovechaba ese día y se despega de Sammy con su homerun número 53. Sammy con 49 parecía perder terreno, como más atrás le había sucedido a Ken Griffey y a Mo Vaughn. Pero Sammy tenía una ventaja ese día, se enfrentaba a Houston y le tocaba pitchar al también dominicano José Lima. Houston lideraba la división, la mejor temporada de su historia. José tenía total control de ese juego, terminó tirando 8 innings y ganaron 11 a 3. De las tres carreras que permitió, dos de ellas fueron homeruns de Sammy Sosa que lo colocaban en 51.

Con 51 homeruns Sammy estaba de vuelta en la contienda. Por lo que me gusta pensar que Lima se la pitchó fácil, por empatía y solidaridad nacional. El juego no tenía ningún valor extra para Houston y ganarlo 11-3 daba igual que 11-1, en cambio sí lo tenía para Sammy y el país. Y Lima, quien era conocido por su sentido humano y apego a sus compatriotas, no creo hubiese dudado en apoyarle frente a las cámaras y a McGwire. 

Luego el asunto fue cerrándose. McGwire llegaría primero a romper el record y se llevaba todos los laureles y galardones. A pesar de que la temporada seguía, Sammy parecía estar destinado a nunca pasarle a McGwire en homeruns ese año, a ser el segundo. Sin embargo, el 25 de septiembre de 1998, mientras el Huracán Georges azotaba Dominicana y la brisa ponía a silbar las ventanas de las casas más fuertes, Sammy – empate a 65 con McGwire – se enfrentaba a alguien conocido. 

José Lima volvía al montículo en Houston a pitcharle a los Cubs. Y por un breve instante la única brisa que le dio alegría a los dominicanos ese día era la que llevaba el Homerun 66 fuera del Play. Sammy se iba adelante. ¡Por fin Sammy! ¡Nos fuimos alante!

¿Fueron intencionales las rectas que le tiró Lima en esos juegos? Ojalá lo hubiesen sido. Y aunque dudo que el país lo celebrara profusamente en medio de la tempestad, pues apenas había comunicación en esos momentos, los que lo vimos, lo vivimos. Y a pesar de que sólo 45 minutos después McGwire volvería a empatar a Sammy. Por un breve instante el béisbol nos dio un orgullo que para algunos no ha vuelto. Sammy terminaría en segundo lugar con 66 y McGwire con 70, habiendo dado uno de los mejores espectáculos que la pelota haya visto. 

Hoy día, en Chicago ya no se admira a Sammy, siquiera lo invitan a sus eventos. Pocos parecen recordar su número 21 en el uniforme blanco de rayas azules que tanta alegría llevó, su brinquito después de conectar con el que saltábamos todos, su símbolo de paz que arrancaba en beso, continuaba en el corazón y terminaba a través de las cámaras en San Pedro. Nadie parece tenerle clemencia. Y se concentran en lo superficial, en su cara, en lo que se ha convertido. 

Así que la próxima vez que vean a Sammy, les pido que piensen en 1998 más que en 2017 y le concedan un chance, que la culpa de todo la ha tenido el tiempo. Y si no pueden ignorarle su nueva aclarada y pálida cara, al menos piensen en las atinadas palabras del comediante Dave Chappelle, quien una vez refiriéndose a Michael Jackson dijo:


“Solo recuerden cuando vean esa cosa que él llama su cara, que él de alguna manera hizo eso por ustedes. De alguna forma él pensó, ‘quizás ayude, quizás yo le agrade más a la gente si me convierto en una blanca…. y macabra criatura’, porque no sé qué es, pero lo hizo por ustedes. Y aprecio el gesto Michael Jackson si estás viendo, y quiero que sepas que se jodan todos, Dave Chapelle te entiende”.

Thursday, September 28, 2017

A Emely la mataron por pobre, no por mujer

¿Adónde acuden los hombres a hablar cuando tienen un problema? Usualmente a ningún lado, tienen que resolverlo por sí solos. Pero imaginemos el caso que ha consternado al país en los últimos días. Cuando decidió abrirse al problema, consultarlo… ¿Dónde fue el joven Marlon Martínez a buscar consejo? Donde su madre. ¿Con qué ideas creen ustedes que salió de allí? ¿Cómo lo resolvería?

En el caso de la muerte de Emely Peguero hay un conflicto de clases que pocos hacen mención. Uno donde el poder y la desigualdad son el tronco del problema, y donde el machismo es apenas una rama. 

Para el ser humano con dinero es difícil resistirse a pensar que no se puede disponer del otro como desee, más si son de clases distintas. El poder y el dinero asociados al consumo, fortalecen la idea de pertenencia y propiedad. En ese camino, tus bienes son sólo tuyos, nadie los toca, haces con ellos lo que te plazca. Y si a base de poder y dinero has obtenido una pareja, ¿por qué no se iba a responder con la misma lógica con ella?

Y no sólo para el hombre, aquí hay una madre involucrada que en su irresponsabilidad, y luce que principalía, prefirió la complicidad de clase a la empatía con su género. Por eso, a las niñas hay que impedirles creerse las películas de Disney y las telenovelas del príncipe que rescata de la pobreza y viven felices para siempre, y enseñarles otras en las que el príncipe somete, abusa y mata.

Pero llamarles psicópata, monstruos o alejarlos del día a día puede consolar a muchos, pero no halla fundamento en la realidad. Y no protege a nuestras mujeres. Todos somos potenciales verdugos. Quisiera pensar que quizás no todos tengamos la cachaza de dar declaraciones públicas, esconder en un saco un cadáver, tirarlo en la nada, presentarnos ante las víctimas preocupados…  

Pero ese tipo de cosas no se analizan desde la frialdad. Porque también “Las cosas se extreman” como dice la secretaria de unos amigos. Se extreman y se salen de control. Y aunque eso no exculpa a nadie (todos deben pagar) nos hace entender mejor las cosas.

Las mujeres tienen que aprender a vivir en la alerta constante y el peligro. A la defensiva de los depredadores, más si vienen hacia ellas aprovechando sus necesidades. La mujer tiene el poder de decidir cuándo y con quién iniciar una relación. Una de las cosas más poderosas para evitar relaciones tóxicas y muertes está en su poder, aún con 12 años; lo que puede que no tengan es el conocimiento. 
Eso tiene que dárselo la familia, la cultura y la educación.

Pero si a la mujer le faltan las herramientas para decidir qué hombre le conviene, también al hombre reprimido le cuesta comprender los fenómenos sociales de independencia y el nuevo rol femenino. Esto provoca entonces que suceda en ambos una relación que opera en el grado animal más puro, ocurriendo en casos los desenlaces que recogen la prensa y lastiman el tejido social, lo cual no necesariamente sea el caso de Emely. 

Porque a Emely la mataron por ser pobre, por ser la muchacha de la casa, quien no es verdad que iba a darle un hijo al dueño, la plebeya que no le iba a dar un nieto a la Alcaldesa. Por no tener quien la defendiera y le dijera con autoridad que con ellos no vas para parte, por no tener quien la cuidara y le dijera que a los 12 años no se tiene amores con alguien tan viejo y distinto, porque implicaba mayor riesgo. 


A nadie salva gritar “nos matan” y generalizar los casos. Papá Estado no tiene respuestas para estas conductas sociales, para cambiar la psiquis del hombre o el modelo económico. El hombre necesita terapia y tiempo para enfrentar los cambios. Y la mujer, en el ínterin, si desea vivir necesita conocer cómo protegerse de los salvajes, (se llamen Marlin o Marlon) cómo domarlos y limitarlos hasta que aprendan. En ella reside el poder real.