Tuesday, December 23, 2025

La fiebre no está en el SENASA


Por: Tony Raful hijo

Hace unos años me conmovió una serie de televisión llamada Evil. En ella se presenta el mundo como un lugar donde coexistimos con demonios, los cuales aunque invisibles, ejercen una marcada influencia sobre las personas. Estos entes se fortalecen cuando uno se aleja de su centro moral, y se debilitan cuando retomamos el camino ético.

Los monstruos son especializados, cada uno encargado de corromper un aspecto concreto de la sociedad; un demonio de la lujuria, otro de la avaricia económica, de la idolatría, de la violencia... hasta de la adicción digital y la tecnología.

No quisiera atribuir a lo sobrenatural las causas de los problemas humanos. Sin embargo, con esta serie, la narrativa religiosa me parece que acierta. ¿Por qué? Porque, creamos o no en ellos, la analogía de que hay algo a lo que vas dando fuerza, que se alimenta con tu aporte... realmente podría ser útil verlo como un demonio. Y la única forma de reducirlo y volver a tu centro moral sería que un “cable a tierra” te rescate, o el conocido, pero doloroso, "déjalo que se estrelle".

Pues bien, en el SENASA se estrellaron. Pocos entienden cómo personas con prestigio se jugaron tanto de esta manera. Algunos pueden que hayan perdido su centro hace años; otros, que nunca lo desarrollaron y siempre disimularon.

La sociedad que habitamos es, cada vez más, permisiva al "tigueraje" que deviene en corrupción y suele hacer una crítica malsana a todo aquel que pase por "pendejo". Siempre tengo presente una frase del escritor Luis Aceituno que decía: "Parecería que todo está perdonado mientras produzca progreso económico". 

Lo peor es que estamos viendo, que el más reciente y sensible de todos los escándalos de corrupción no se detuvo en la arena política ni en el empresariado convencional. Corrió hacia los centros hospitalarios, médicos, personal administrativo, técnicos… un universo de actores tan disímiles, que demuestra la fuerza y la penetración que han alcanzado algunos "demonios" en nuestra sociedad.

Escuchar una doctrina más sencilla, otra forma de ver la vida menos consumista, no parece tener lugar en la narrativa dominante de la política, del empresariado ni de la calle. Y una sociedad de traiciones, en un constante “joseo” o “búsqueda” sin principios, no construye ataduras. Dice el escritor Alejandro Dolina que:

"Ahora flotan en el aire unas ideas mucho más individualistas y que tienen que ver con una moral burguesa donde el máximo valor es la prosperidad: si sos próspero, todo está bien. Distinta es la moral heroica, donde si eres valiente todo está bien, y distinta es la moral de lo empático, del amor, donde todo no puedes estar bien si el otro no lo está. Donde no existe poesía hasta que no la lea el otro y donde no existe felicidad hasta que todos no sean un poco felices".

Frente a este individualismo que nos desgarra, el antídoto más poderoso es la comunidad.  Malcolm Gladwell narra en Outliers el caso de Roseto, Pennsylvania, una comunidad de inmigrantes italianos que, a finales de los años 1950, presentaba índices de salud excepcionales, especialmente en enfermedades cardíacas. Tras descartar dieta, genes y ambiente, los investigadores hallaron la causa en su estructura social.

En Roseto vivían en hogares multigeneracionales, se visitaban constantemente, conversaban en las calles y participaban en numerosas organizaciones sociales y religiosas. No había ricos que envidiar, ni pobres a menospreciar. Este tejido solidario era una defensa contra el estrés de la vida diaria, pues era difícil sentirse solo. A medida que las nuevas generaciones, cuenta Gladwell, se integraron a la cultura individualista de EEUU todo cambió y los índices de enfermedad se igualaron al resto del país.  

De Roseto tenemos que aprender que ni siquiera la salud o la longevidad dependen exclusivamente de meros esfuerzos individuales. De que lo que nos protege de devorarnos los unos a los otros debe hallarse en ese tejido social.  

Lamentablemente, ante la distancia, el individualismo y la desigualdad no podemos refundar Roseto. Y las fuerzas que hoy operan a escala sistémica y que afectaron al SENASA prueban la fragilidad de ese tejido.

Sin embargo, necesitamos una comunidad inteligente, ofensiva y vigilante que exija desactivar los incentivos que la corrompen. Nuestro sistema inmune, si se basa en valores individuales, está comprometido… Una sociedad cuyos médicos dan la cara a los enfermos y aun así fraudulentan no se sana con sentencias.

La fiebre no está en el SENASA, es un síntoma de un cuerpo social con las defensas bajas. Hay que atacar las fuerzas sistémicas que lo debilitan: la impunidad, la opacidad electoral, la connivencia el entre poder político y económico, la avaricia…

Pero también, en el caso especial de SENASA, hay que ejercer una crítica hacia el sistema de financiamiento político. El sistema electoral resulta muy costoso para los aspirantes. Esto deviene en actores políticos comprometidos con intereses distintos a la comunidad y a lo social. Ofreciendo a la ciudadanía más variedad de modelos Rolex que de asistencia o salud servida.

Es así como la crítica a la corrupción debe ser también preventiva, pasar por fortalecer los controles de gastos y las instituciones que lo fiscalizan. Pues si atacamos una cosa y no la otra, el resultado será exiguo. En un país de tentaciones sistémicas, solo un sistema de incentivos correctos puede proteger y nutrir ese centro moral, solidario y justo.

Porque nunca veremos a los demonios con cuernos, tenemos que vernos reflejados en los acusados que se dejaron arrastrar hasta convertirse en ellos, sin saber hoy cómo y dónde dejaron hace años su centro.

La tarea es entonces recuperar las instituciones, ejecutar las condenas necesarias, fortalecer las regulaciones y, al mismo tiempo, ver en la caída de estos hombres, nuestra potencial caída y comprender cómo aplicar el justo refreno. De lo contrario, si no actuamos en consecuencia, los demonios solo tendrán que regresar a buscar alimento en incumbentes nuevos.

El rebranding de Bad Bunny: ¿penitencia, mercado o madurez artística?

 “Quieren quitarme el río y también la playa / Quieren al barrio mío y que abuelita se vaya/ No, no suelte' la bandera ni olvide' el lelolai / Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái” B.B.

Dejando un poco atrás el perreo y la promiscuidad, Bad Bunny emerge ahora como símbolo de resistencia política y folklore caribeño. Este giro no solo es estético sino conceptual. Bad Bunny relanzando a Puerto Rico, Bad Bunny en el Super Bowl, Bad Bunny en Saturday Night Live, Bad Bunny como Quico el del Chavo… En fin, Bad Bunny, el nuevo líder espiritual latinoamericano.

 

Un reposicionamiento que nos lleva a preguntar: ¿estrategia de mercado, madurez artística o purga espiritual del individuo?

 

Estrategia de mercado

 

El argumento comercial puede que sea el más sólido. Agotado el boom del trap y el reggaetón, los consumidores exigen variedad y nuevas emociones. Bad Bunny ha basado su carrera en la fusión, mezclando desde el mambo dominicano hasta los norteños mexicanos, siempre innovando.

 

En esta ocasión el Conejo Malo le dedicó su último álbum a su isla: a la salsa, la nostalgia de la recesión económica, de los que se han ido, de lo que ha sido destruido por fenómenos naturales y sociales. El artista boricua se levanta ahora detrás de su himno: “Debí tirar más fotos de cuando te tuve”. Se trata de una nostalgia clara que conecta… porque, como dice Alejandro Dolina, “El buen arte es más hijo de lo que falta que de lo que sobra. El tango 'soy feliz con mi señora esposa' debe ser una porquería”.

 

Su reciente designación como artista del medio tiempo del Super Bowl 2025, el sacro evento deportivo estadounidense, le da plataforma global a su mensaje político. Actualmente el artista protesta contra las medidas migratorias de la administración Trump y dijo que no se presentaría en EE.UU. hasta que estas cambien.  

 

Este nuevo posicionamiento como símbolo de resistencia es, también, una marca increíblemente vendible. La elección para el Super Bowl de un artista abiertamente crítico con políticas estadounidenses no es ingenua: es la consagración del "rebelde con causa" en el altar de los spots comerciales. ¿Es esto evolución o la genialidad de un empresario con intuición y olfato?

 

Bad Bunny, quien demostró saber jugar al espectáculo durante su muy publicitada relación con una de las Kardashian (amorío percibido por muchos como un stunt publicitario) bien podría estar aplicando ese mismo libreto en su actual reinvención como ícono de conciencia social.

 

El artista que explora

 

Por otro lado, está el argumento artístico. Ahora que tiene la libertad de decir lo que quiere, que ha alcanzado un nivel de fama y dinero que le permite acceder a los mejores equipos y técnicos, el artista madura. Su evolución parecería ser orgánica. Sigue cantando su cancionero antiguo, no lo reniega, aunque haya cambios en su look y nuevo material.

 

Es decir, no renuncia del todo a las letras que lo hicieron famoso, manteniendo un equilibrio entre el perreo, el consumo de drogas, la sexualidad explícita y ahora una nueva conciencia social en crecimiento. Ampliación de la pista de baile junto con una progresiva disminución de la vulgaridad.

 

Todo parecería estar permitido en su amoralidad, para un artista que una vez declaró “Los jóvenes también quieren cualquier cosa que les divierta, como canciones de sexo, drogas o violencia”.

 

Y nosotros quizás no entendamos, porque como él canta, la realidad es que nosotros no sabremos “lo que es estar en altamar con dosciento’ cuero’, ni lo que es ‘tirar 500 mil en el putero’” y por eso nuestra opinión a él “le importa cero”.

 

La penitencia

 

La tercera hipótesis, que es de mi agrado, es la de la penitencia. Aunque el término penitencia no sea exacto, pues Bad Bunny no muestra una culpa por la cual se esté auto castigando o esté tratando de eliminar su pasado, traigo la idea de “penitencia” más bien para referirme el cambio de comportamiento que realiza para fines de “recomprar su alma”.

 

Varios artistas boricuas han seguido un camino similar: tras años de glorificar el exceso, buscaron recomprar su alma, usualmente a través de la devoción religiosa. Héctor el Father, Farruko y Daddy Yankee pueden dar testimonio; no se sienten a gusto a pesar de los bienes materiales alcanzados, parecen devorados por la conciencia. Algo más parecería ser necesario para satisfacerlos.

 

Bad Bunny no ha tomado ese camino explícitamente, pero su giro hacia la conciencia social parece una "recompra de su alma". En su caso, se trataría más bien de una expiación: un intento de reparar el daño causado y utilizar ahora su plataforma presente para una causa que considera más elevada (Puerto Rico, la migración, la cultura).

 

Los beneficios para Puerto Rico son evidentes. Su residencia titulada “No me quiero ir de aquí” fue un evento de afirmación cultural isleña. Con un impacto económico de $713 millones y 400.000 boletos vendidos, Bad Bunny demostró que su arte puede ser motor de reconstrucción de la misma tierra que canta en sus letras, y posiciona a Puerto Rico más allá del sexo y las drogas.

 

Pero cabe la pregunta: ¿qué peso tendría la irresponsabilidad histórica de sus inicios y que no reniega? La misma popularidad que hoy usa para enaltecer a Puerto Rico se construyó sobre la glorificación de la vulgaridad y el exceso que, sin duda, dejó una huella en el imaginario colectivo. ¿Puede un giro hacia la conciencia social lavar el daño cultural de haber sido parte de dinámicas tan crudas para millones de jóvenes?

 

¿Por qué Bad Bunny ahora siente que su música puede tener un impacto positivo en la vida social de Puerto Rico, en el ánimo de su gente, en la reconstrucción de su isla, en la influencia política migratoria…?, ¿Acaso ignoraba que siempre la tuvo?

 

¿Está el hombre-conejo tratando de conciliar una lucha interna entre el instinto y el espíritu?, ¿Se ha encontrado el “malo” con su conciencia después de vender durante años un hedonismo sin consecuencias?,  ¿es posible esta ‘expiación’ mientras canta aún a fumar blunts y a orgías en escena?, ¿Se trata de un diálogo del artista que madura con el opuesto que habita en sí?, ¿O estamos ante un recurso de marketing más de un mundo donde toda experiencia humana, hasta la expiación, ha sido reducida a una relación social entre mercancías?

 

Cualquiera que sea la hipótesis preferida, su viaje más que contradictorio parece un reflejo fiel de estos tiempos.  Y su evolución, cínica o genuina, resulta preferible a quedarse estancado en el instinto, en lo primario, en los miasmas. 

Wednesday, October 8, 2025

La decepción que llega con la no reelección

 “Los expresidentes son como grandes jarrones chinos en un apartamento pequeño, que todo el mundo sabe que tienen mucho valor, pero donde quiera que se ponen molestan”. Felipe Gonzalez, expresidente español.


Theodore Roosevelt y su Partido Republicano lo habían ganado todo en 1904. Su reelección fue un triunfo aplastante, una validación de su fuerza, carisma y visión. Tan grande era su influencia que, entre las críticas que enfrentaba, estaba la de que usaría su popularidad para perpetuarse en el poder. Para ese entonces, el presidente de EE.UU. no tenía límites para repostularse, aunque la costumbre era no hacerlo por más de dos periodos.


Al igual que Roosevelt, Luis Abinader ha hecho de la no repostulación a un tercer mandato un pilar central de su legado. Y luego de modificar la Constitución para hacer más difícil una tercera aspiración, el 27 de octubre de 2024 escribió: “Por primera vez en nuestra historia, un presidente limita su propio poder. Mi mandato termina el 16 de agosto de 2028. Nunca más”.


Es decir, ambos honrarían su promesa de decir no a un tercer mandato consecutivo. Al historiador británico George Trevelyan, el presidente Roosevelt le explicó que: “La utilidad de un hombre público en el cargo más alto se ve finalmente afectada por el simple hecho de permanecer demasiado tiempo en esa posición”.


Ambos presidentes fueron celebrados. Y al no ser sujeto de reelección, la decisión de Teddy Roosevelt acalló a muchos de sus críticos y enemigos. No obstante, con el tiempo, el gobernante llegaría a arrepentirse de renunciar a un tercer mandato consecutivo, confesándole a un amigo: “Estaría dispuesto a cortarme la mano a la altura de la muñeca si pudiera revertir la decisión”.


No obstante, el Partido Republicano retuvo la Casa Blanca en 1908 con William Taft, el heredero elegido personalmente por Roosevelt. Pero el idilio terminó rápido: el nuevo presidente tenía visiones distintas, y Roosevelt comprobó, con dolor, que el mundo seguía girando sin él.


Hace semanas, vimos cómo el presidente Abinader recriminaba a sus funcionarios con aspiraciones para el 2028: “Todo tiene un límite. Seguiremos gobernando para la gente, y por eso les digo a todos los precandidatos y a sus coordinadores: no están permitidos los actos proselitistas para funcionarios. Si quieren hacer campaña, deberán dejar sus cargos”.


Apenas finaliza el primer año del segundo mandato y los movimientos de precandidatos parecen empezar a girar al margen de su control. Mientras el poder resida en el presidente, será más fácil coordinar esas apetencias. Pero la historia de Teddy Roosevelt nos enseña que la naturaleza propia del poder no reconoce sacrificios democráticos, no perdona ausencias ni admite la superioridad moral como eje de la acción histórica.


Para 1912, Roosevelt cometió un error clásico: creyó que su partido lo esperaba con los brazos abiertos. En cambio, las primarias republicanas lo enfrentaron al presidente Taft... y perdió. Luego formaría su propio partido, el Partido Progresista de EE.UU., compitiendo contra Taft y el demócrata Woodrow Wilson en 1912. Tan grande era la popularidad de Teddy que, aun con un partido nuevo, alcanzó el segundo lugar nacional con un 27.4%, superando al incumbente presidente Taft (23.2%). La división republicana abriría paso al Partido Demócrata, que ganaría con un 41.8%.


El escenario en Dominicana apunta a una sucesión compleja, como en realidad todas lo son. Abinader ha dicho que “todo tiene un límite”, refiriéndose a que sus funcionarios no pierdan el enfoque entre aspiraciones y funciones públicas. Sin embargo, el límite también aplicará para la influencia política del propio Presidente, cuyo poder de contención se irá reduciendo con los años, y más con el próximo gobierno.


Allí los expresidentes se vuelven jarrones chinos, su poder se deshilacha, sus lealtades aminoran... Y, de un momento a otro, toca ver cómo hasta Kinito Mendez adapta tu jingle a un nuevo candidato y las multitudes le caen atrás coreando el nuevo estribillo.


El expresidente Jacobo Majluta le asignó una tarea a mi papá para cuando ganaran el poder en 1986. Recordarle de vez en cuando la famosa frase en latín “Memento Mori”, que quiere decir “Recuerdas que vas a morir”. Esto para evitar la divinización de su legado, poder o influencia presente. Quizás también para evitar caer en la decepción que consumió a Roosevelt años después de su salida, y que aguarda a todo gobernante que sobreestima su influencia futura. 


13 de agosto de 2025

Luego del Jet Set: ¿Qué se requiere de nosotros?

Luego del Jet Set: ¿Qué se requiere de nosotros?


Viudos, huérfanos, padres, amigos y conocidos en duelo. La tragedia del Jet Set nos golpeó con una crudeza inédita, amplificada por el ritmo de las redes sociales. Hace treinta años, las noticias llegaban en dosis puntuales: un informe en el noticiero, una columna en el periódico… Hoy, el minuto a minuto nos convierte en testigos involuntarios de un dolor que nos consume y no da tregua.


Por eso, incluso una semana después, la tristeza persiste. Porque no seríamos humanos si vemos a la hija de Rubby Pérez quebrarse cantando " Caminemos siempre juntos que a donde vaya te llevo, Si la vida nos separa, yo te juro y te prometo…”, y no quebrarnos un poco con ella también.


Dicen que la ira es una etapa del duelo. En mi caso, fue la primera. Todo me parecía tan previsible, tan evitable, que solo sentía rabia. Pero lo sucedido trasciende la emoción, puesto que una tragedia de esta magnitud no es normal.


En los últimos treinta años, salvo en Bangladesh, no se registra un colapso estructural de un edificio —fuera de guerras o catástrofes naturales— con mayores pérdidas humanas que este. En discotecas del mundo, las tragedias suelen ser por incendios; esta, sin fuego alguno, es la peor de su tipo.


Es decir, los cuerpos de emergencia, el INACIF, los rescatistas… no tenían por qué estar mejor preparados para manejar este nivel de calamidad en un solo sitio. No es normal. Es el más grande suceso no natural y no bélico en nuestra historia, y todo en un metraje muy limitado.


Muchos ayudaron sin pedir nada a cambio. Muchos también se quedaron sin saber cómo. En tiempos de algoritmos, incluso la solidaridad con hashtags o logos corporativos guardan valor. Pero la solidaridad no puede limitarse a la estética, el cambio para surgir debe venir del compromiso, la persistencia y en casos la incomodidad.


Por otro lado, todos intuimos donde estuvo el error. Los propietarios sobreestimaron la capacidad de aguante de sus estructuras y los reguladores no acudieron o peor aún dejaron pasar. Una cultura de negligencia que debe finalizar.


El análisis normativo revela que el país cuenta con regulaciones que bien pudieron evitar el suceso. Sin embargo, el sistema es débil en fiscalizar las construcciones y una vez erigidas, luce inexistente en el seguimiento y sus modificaciones.


Las inspecciones anuales realizadas, se remiten más a higiene e impuestos que a estructuras. Las leyes no parecen cumplirse sin inspecciones. Un modelo de sociedad basado en la confianza al empresariado, más que en la autoridad vigilante del Estado. En ese trajín, esperamos el buen manejo del propietario. De quien entendemos, nunca querrá ver su negocio en riesgo, ni a sus empleados, amigos o familiares morir.


Sin embargo, la mentalidad empresarial puede pecar de cortoplacista, extractiva, abusiva… priorizando la rentabilidad e ignorando los riesgos. Y el llamado “capitalismo de compadres” puede favorecer la cultura de negligencia e improvisación. Este no es más que aquel en el cual el éxito depende de las conexiones, de los favores, de los “chances”, no de las reglas. Aunque intuimos dónde falló el sistema, esperamos que las investigaciones revelen más detalles.


Pero cabe la pregunta, luego del Jet Set, qué se espera de nosotros?


Primero habría que definir quienes somos nosotros, porque no es cierto que los propietarios guardan la misma responsabilidad que la familia de un fenecido, que el político tiene la misma responsabilidad que el inspector, o que el futuro artista de un futuro constructor.


No obstante, la conclusión base es que los intereses comunes merecen más atención que los intereses personales. Tenemos que elevarnos a las circunstancias. No se trata solamente de juzgar a propietarios (que también…) Se trata de cambiar una cultura.


En otros países, tragedias como ésta derivan en leyes. Necesitamos una "Ley Jet Set", o al menos sus consecuencias. Que se cumpla el Reglamento para la Seguridad y Protección de Incendios, el de Inspección de Obras… que se otorguen sanciones a los incumplimientos en aglomeraciones masivas. Necesitamos una ciudadanía activa y organizada que frene la cultura de permisividad. Así como también mejorar los procesos burocráticos que impiden ser eficientes y cumplir con la norma.


Una vecina contó que denunció al Jet Set varias veces y le respondieron que era un lugar "Marca País". Y si esa es nuestra marca, sería revelador que el país no sea más que una fachada de fastuosidad, alegría y romo sobre estructuras frágiles.


Las responsabilidades bien vienen repartidas. Y a los propietarios, que perdieron su negocio familiar, amigos y empleados, les exhorto ponerse al servicio de la justicia. Como acto social, como parte de la sanación colectiva. No descansen en favores ni en retruécanos jurídicos, no siembren resentimiento. Nadie quiere ver quebrar su negocio, ni ver morir más de cientos de personas… pero pasó. Y el camino a la paz personal y social pasa por enfrentar las trágicas consecuencias.


La indiferencia no resultó ser una opción con la tragedia del Jet Set. La muerte no discriminó clases sociales ni popularidad. Se llevó mucha gente buena y sobre todo alegre… porque el que estaba dispuesto a ir al Jet Set un lunes a bailar con Rubby Perez, eso era para su familia y comunidad. Perdimos alegría en el país, porque eso también era ese sitio hasta el fatídico día.


Ahora toca transformarnos, desde el dolor a la responsabilidad. Asumir como sociedad que estamos dispuestos a prevenir, vigilar y apoyar a quienes lo hacen, porque cuidando a los demás también nos cuidamos nosotros.


16 de abril 2025

Demoledores de reputación

“Aquí hay demoledores de reputación: el dominicano goza con demoler la reputación, sobre todo con otra que se llama el “Buscagoterismo”. Le gusta buscarle gotera a la gente seria.” Bueyón


El Presidente se despertó un sábado cansado del “periodismo de investigación”. Los llamó revolvedores de basura: personas empeñadas en mirar hacia abajo, incapaces de levantar la vista hacia algo elevado. No defendió la suciedad, había que retirarla, pero advirtió:


 “El hombre que nunca hace otra cosa, que nunca piensa, habla o escribe salvo sobre sus hazañas con el rastrillo de estiércol, rápidamente deja de ser una ayuda para la sociedad, deja de ser un incentivo para el bien, y se convierte en una de las fuerzas más poderosas para el mal.”


Citó al “peregrino” de Bunyan, a quien en el libro se le ofrece una corona celestial a cambio de su rastrillo, pero que ni siquiera puede levantar la vista concentrado en la inmundicia, en lo vil y lo degradante.


Le dijo a todo el que quisiera escuchar: “El mentiroso no es en absoluto mejor que el ladrón, y si su mendacidad toma la forma de calumnia, puede ser incluso peor que la mayoría de los ladrones. Recompensar el engaño atacando falsamente a un hombre honesto, o incluso exagerando de manera histérica al atacar a un hombre malvado con falsedades, es sumamente perjudicial”.


No se quedó allí, también le habló a los mercenarios de la comunicación diciéndoles “El intento de obtener beneficios financieros o políticos a costa de destruir el carácter de una persona solo puede resultar en una calamidad pública.”


Sabía que lo malinterpretarían, así que lo aclaró: “Es fácil tergiversar lo que acabo de decir... Algunas personas son sinceramente incapaces de entender que denunciar la difamación no significa aprobar el encubrimiento, y tanto los individuos interesados en ser encubiertos como aquellos que practican la difamación fomentan esta confusión de ideas.”


Un editorial de la época respaldó su postura: esos “periodistas” sembraban "semillas de la anarquía". Saturado de artículos sensacionalista el Presidente hizo una reflexión final, dijo que esos ataques groseros contra el carácter de las personas crean un sentimiento público mórbido y vicioso, que al mismo tiempo actúa “como un desincentivo profundo para que hombres capaces y de sensibilidad normal ingresen al servicio público bajo cualquier circunstancia.”


Ese presidente era Teddy Roosevelt. El año, 1906. Un siglo antes de las redes sociales y los gobiernos de las “Redes”, ya existía el "Gobierno de las Revistas" —como lo llamó el periodista William Allen White—, prueba de que la difamación y la manipulación mediática son virus sin época.


La reflexión final que hace Roosevelt me recuerda la anécdota sobre Francisco J. Peynado, que siempre cita José Luis Corripio (Pepín) como razón para no adentrarse en política. Según le contó su papá a Pepín, Peynado quien fuera candidato presidencial contra Horacio Vásquez en 1924, aprendió muchas cosas de esa experiencia, puesto que él:

“No había descubierto en su vida hasta ese momento que era un sinvergüenza, un bandido y un delincuente hasta que fue candidato de la República Dominicana, él era un prócer hasta el día ese que ya se convirtió en candidato”.


La democratización de las redes sociales no ha hecho más que amplificar estos fenómenos. Los algoritmos, diseñados para premiar el escándalo, y la adicción a los likes, las visualizaciones y la atención efímera, dan nuevo vuelo a las mismas vilezas de siempre. En tiempos donde la difamación se viraliza en segundos y el buscagoterismo se disfraza de opinión, conviene recordar las palabras proféticas de Roosevelt en 1906, el lamento de Peynado en 1924 y la mordacidad de Bueyón en los 1980s. Puesto que el demoledor sigue ahí, solo que hoy tiene más herramientas… y menos vergüenza.

26 de marzo 2025

¡Danilo no ha reflexionado!

“La gloria política, la más efímera y la más deleznable de todas las glorias humanas…” J. Balaguer


El expresidente atraviesa su infierno. Cinco años sin el poder que antes lo blindaba de las traiciones, sin la cartera abierta para hacer favores, sin la credibilidad en sus declaraciones o la publicidad para que resuenen las mismas. Golpeado y humillado, no estaba preparado para lo que le venía. Es probable que nadie lo esté para ese nivel de embate.


Pero Danilo Medina no es extraño en estas aguas. En el 2006, su determinación por la presidencia lo hizo desafiar al poder de turno y a la dirigencia de su propio partido. Terminó “vencido por el Estado”, enfrentando traición y rechazo. Un tanto aislado. La diferencia es que en 2006 fue víctima, y en 2025 la población aún no lo identifica como tal. Hace 20 años, Danilo tenía mucho espacio para reconstruirse y lo logró desde la concordia y la reflexión. Elementos que no observamos en su más reciente presentación radial.


Encontramos a un expresidente Medina desafiante y marcando territorio. Con visible autoridad animando a sus tropas. Un discurso con carácter y determinación. Nada de qué arrepentirse, seguimos adelante. Una caída no define ni condena un proyecto político.

Su formación, su conocimiento de más de tres décadas en la cima del poder político, brillaron en algunos momentos. Muchos de sus planteamientos necesarios para el debate político nacional.


El asunto es que la ausencia de una figura pública prolongada, en ocasiones, genera una necesidad casi morbosa de verla. Y a Danilo Medina, desde hace mucho, el país quería verlo sentado, hablando y entrevistado. No para conocer su parecer sobre políticas públicas, las cuales, reitero, demuestran su nivel y capacidad. La gente quería escuchar su opinión sobre los temas más polémicos: su familia y las compras, su “Penco” y su derrota, sus errores y su aprendizaje.


Pero el Danilo que apareció no fue el que esperábamos. Porque Danilo no es Donald Trump; no puede pretender atropellar con discursos poco creíbles y ser perdonado en todo. Eso lo podrá bien recibir su militancia, pero no la ciudadanía.


Esa entrevista fue un espacio desperdiciado para mostrar su humanidad. Ideal para reconocer errores, no para cometer más. Fue una sucesión de oportunidades perdidas. He aquí algunos ejemplos:


  1. La candidatura de Gonzalo. Danilo bien pudo admitir que Gonzalo Castillo era su candidato porque marcaba mejor en las encuestas. Pudo cuestionarse sobre la forma en que trabajó su triunfo interno, sobre si los demás precandidatos merecieron mejor trato. Recalcar en ese marco que, aún así, estuvo dispuesto a la propuesta unitaria de Margarita. Todo el mundo lo habría entendido, pero decidió negar lo obvio. Y ahora tenemos al exministro Carlos Amarante Baret explicando las razones por las que fue una burda imposición y cómo junto al secretario general Reinaldo Pared lo denunciaron y renunciaron.
  2. Negar que la llamada de Mike Pompeo llevaba una advertencia. El expresidente pudo admitir que, en lenguaje diplomático, la llamada de Pompeo fue una advertencia y criticar el nivel de injerencia. Pero lo negó, como si el contexto y el sentido común no tuvieran relevancia.
  3. “Yo nunca tuve la intención de reelegirme.” Esta frase, vacía de autocrítica, solo le restó credibilidad. Pudo explicar cómo se generó entonces la supuesta confusión, el intento de reforma, los errores de cálculo, el movimiento de senadores... Pero no lo hizo.
  4. Su hermano y las compras. “No me di cuenta. No lo sabía. Cada vez que mi hermano iba a mi despacho, lo sacaba y le decía que no podía hacer negocios con el Gobierno.”
    Pero Danilo, el hombre que se le reconoce como trabajador y meticuloso, el presidente que dice “estaba al frente de todo”, ¿cómo no supo? ¿Cómo se le escaparon familiares que eran grandes proveedores del Estado? Si de verdad llegó a recriminarlo como dice, era espacio para desligarse, rechazar que ahora que lo supo haya hecho negocios con el Estado, aún si no cree que hubiese operado con dolo. Pudo admitir que ciertas cosas se le escaparon, que no todo estaba bajo su control. Pero no lo hizo. Y esa frase de “Si ellos le vendieron eso, es cosa de ellos” sobre sus funcionarios, suena irresponsable y esquiva desde un presidente.
  5. “Yo no estoy arrepentido de nada de lo que pasó.” Aquí, en esta frase, se condensa toda la tragedia. No hay responsabilidad, no hay autocrítica, no hay aprendizaje. Siempre hay espacio para mejorar, “para corregir lo que está mal”. Pero Danilo perdió su oportunidad de reconocer sombras, sombras que tenemos todos los hombres y que se revelan mejor el poder.

Cierto es que los golpes recibidos, el desánimo, la ingratitud y la partida de tantas personas con las que seguro contaba deben tenerlo a la defensiva estos años. No quisiera estar en su posición.


Pero este Danilo, el “polítiquero”, opaca al Danilo político. Sus declaraciones, tan alejadas de la realidad percibida, devoran los puntos válidos de su discurso, generando rechazo no solo hacia la entrevista, sino hacia el entrevistado.


En el libro Archipiélago Gulag, Alexander Solzhenitsyn reflexiona sobre cómo las personas llegan a su propio “infierno personal.” En lugar de culpar únicamente a sus verdugos, se preguntó cómo él mismo había contribuido, aunque fuera de manera indirecta, a su propia desgracia. Su viaje infernal pasó entonces por confrontar sus debilidades y errores.


Danilo Medina, en su intimidad, necesita tiempo, pausa y reflexión. Porque de los infiernos se sale, y lo útil y provechoso sería salir con un Estado Mayor de Conciencia.


8 marzo 2025

Thursday, November 9, 2023

Antes de cerrar el Colegio Babeque...

 

"El sol quema con la misma luz con que alumbra. El sol tiene manchas. Los agradecidos ven la luz. Los desagradecidos ven las manchas". José Martí

Estudié en el Babeque Secundaria seis años de mi vida. Al venir de una primaria en el Colegio Loyola, rodeado de sacerdotes, asistiendo a misa antes del Acto de Bandera, donde estaba prohibido el pelo largo y perteneciendo a la última promoción solo de varones... Babeque representó una mayor libertad para mí. Atesoro los momentos vividos en ambos colegios. Agradeciendo sobre todo esa experiencia de cambio, en la cual el espíritu académico formado en el dogma y el orden se complementó con uno de crítica e independencia.


En estas semanas, Babeque está en el centro de un micro-debate en las redes sociales. Esto debido a que una profesora de esa institución proveyó a sus estudiantes un material de lectura un tanto explícito. 

Recuerdo vivir una experiencia algo similar cuando era estudiante allí. Unas profesoras de inglés nos asignaron tareas que implicaban analizar poemas de la famosa escritora Maya Angelou. Fuimos a la casa, volvimos. Pocos entendieron algo, pero unos padres reclamaron al colegio que habían frases no aptas para niños de 13 años. Era tan poca cosa que los padres me parecieron exagerados cuando releí los poemas. También me pareció exagerada la fiscalización posterior del colegio sobre esas profesoras (que tenían varios aretes y eran de Nueva York, lo cual si resultaba extraño para la época). 


Las profesoras se terminaron yendo, a pesar de sus novedosos esfuerzos de enseñarnos inglés y cultura. Es posible que este problema haya pasado desapercibido debido a la falta de redes sociales y a la rápida acción de su entonces y actual Directora Rosalina Perdomo. 

Hoy el debate se centra en otros "poemas" y en la sugerencia de lecturas que en algunos de sus versos contienen expresiones como que "me muestre las puertas del infinito siguen en sus piernas, y me deje tocarlas, y me deje entrar". Según las redes, también se encuentran cosas aún peores en un poema titulado "Prostituto de infancia" y otras lecturas recomendadas, que al parecer se desarrollaron en un grupo extracurricular.

 

Nadie puede defender esto y hay varias razones. La primera, que no admite margen a dudas y, para mí esencial, es porque los poemas son terribles. El solo hecho de presentarlos debió acarrear el despido de la maestra, al no tener criterio artístico. No es Maya Angelou, es solo triste.

La segunda razón es porque la provisión de este tipo de material levanta sospechas sobre qué busca sembrar la instructora (no contratada para dar educación sexual). Los adolescentes ya están demasiado expuestos a la vulgaridad cotidiana y a la hipersexualización en la música, cuyo mayor representante es Bad Bunny, al que terminamos aprendiendo por ósmosis. Es decir que los niños ya consumen toda esta basura distorsionada, ¿por qué utilizar las instituciones para insistir en lo morboso y no para elevarlos? 

 

No obstante, la caricaturización de los actores involucrados y el intento de extremar la narrativa hasta deshumanizarlos pueden llevarnos a errores. El Colegio ya esclareció que el "contenido no forma ni ha formado nunca parte del currículo". Y en lo personal, me sorprende el hecho de que la profesora luego de 7 años de docencia, decida ahora proveer un material explosivo como el que circula. Asimismo, me surgen dudas de que la misma Directora que años atrás actuó rápido en mi curso, no fuera diligente en el tema, dándome a entender que quizás hay algo más que la efervescencia de las redes no recogen. 

 

Porque la realidad es que muchos padres están tensos con estos temas. Esto debido a que hay una narrativa de que este tipo de acciones obedece a una estructura que pretende imponerse con fines dañinos. Por lo que conozco y viví en Babeque, nada puede resultar más alejado de la realidad. Es cierto que en Babeque hay espacio para la confrontación de ideas, margen para la diversidad y crecer como individuo, pero conociendo a su directiva, el desarrollo en valores es el objetivo, nunca el corrompimiento.

 

Visitando memorias, recuerdo con agrado cuando celebramos a los 12 años juicios simulados a Pedro Santana y a Trujillo. En ellos, ejercí de defensor de los dictadores porque me parecía más entretenido. En mi curso, por debilidades en la acusación, a Trujillo incluso le conseguimos la libertad de los cargos. Una locura. Recuerdo al escritor Hans Paul Wiese pasando a opinar ese día sobre su libro de Trujillo, dándonos contexto, ayudándonos a formarnos. De igual forma, recuerdo las clases de religión y a los compañeros que se iban a la biblioteca, porque no querían tomarla en base a sus creencias y entonces debían hacer otros trabajos. Recuerdo las reuniones en orientación para detener el bullying sobre alguno que otro compañero, recuerdo también inventarnos bullying y problemas con compañeros, para ir a orientación y no tomar clases.

 

Eso era Babeque para mí y me atrevo a decir que eso es Babeque. Espíritu crítico, debate, conversación, respeto, la importancia del libro abierto, de escuchar ideas diferentes... Siempre existirán personas que traicionen la confianza, incluso que se extralimitan creyendo hacer el bien. Me viene a la mente el caso de un profesor que recomendó un libro muy malo, con el interés de ganarse una comisión de 30 pesos por libro, fue despedido. Por cosas así, las familias tienen razón en estar alerta participando de estas dinámicas, siendo de suma importancia en el Colegio, tanto que el mismo opera como una Fundación en la cual los padres son los accionistas. 

 

La histeria no definirá un legado. Mis pequeñas anécdotas se pueden multiplicar si uno sale a investigar a los cientos de graduados, pero estas no responden al relato que algunos en las redes quieren hacer. Se prenden los hornos y las hordas buscan enemigos a quienes quemar, linchar, no a conversar, profundizar ni debatir... Quizás porque les faltó algo precisamente de lo que se da en Babeque. Todo esto se lo dice una persona que también vivió una que otra injusticia, error y enfrentamiento, pero que en nuestra mejor versión tenemos el deber de reconocer la humanidad en todos.


Finalmente, veo que los inquisidores no se contentan con la salida de la profesora, buscan la cabeza de la Directora y hasta han sugerido el cierre del Colegio. Pretenden aumentar el volumen de los ruidos para alcanzar objetivos políticos e ideológicos, como si ya nadie pudiera ponerse de acuerdo. Sin embargo, la institución es algo más que los errores o visión de una exprofesora. Y el problema, si lo queremos hacer más pequeño, también se vuelve más pequeño. Por lo que, antes de cerrar Babeque, veamos su luz. 

Monday, September 20, 2021

Tokischa y la basura

 

“Nunca, como en este siglo, el hombre vulgar ha tenido tantos defensores”. A.D.

Todo el mundo tiene derecho a consumir basura. Y tiene derecho a valorar más una cadena de comida rápida que el producto terminado de un buen chef. Ojo, esto escrito por un recurrente consumidor de basura, musical y gastronómica, no quisiera elevar mis preferencias sobre las de nadie. Lo que todo el mundo debe tener, es la capacidad de discernir cuando uno está ante una cosa meritoria y cuando está ante algo sencillo, envilecedor y fútil.

De ahí que lleguemos al tema de Tokischa, una cantante dominicana cuyo mérito es atribuido debido a su capacidad de confrontar y escandalizar a nuestra sociedad. Tokischa tiene una tremenda capacidad de desdoblarse, en la cual asume este personaje extravagante y colorido que crea impacto. Su vehículo principal hacia la fama ha sido trabajar con temas comunes de la “cultura urbana” como el sexo y la droga, acentuado en la imagen y lo explícito. Es el camino rápido a la popularidad y su ejemplo, queramos o no, fomenta la réplica y empobrece. Y es que para poco sirven los estudios u otra forma de esfuerzo en un país en los cuales estos son los triunfadores celebrados.

Tokischa es entretenimiento y comercio, no arte. Ha encontrado un nicho en el mercado musical y lo ha sabido explotar. En algún momento tendrá que recogerse, o bien porque llegó un punto de inflexión donde ya no será capaz de generar escándalo con los mismos temas, o bien porque los patrocinadores sugieren que es lo prudente comercialmente. Claro que, en ese trayecto al recogimiento, puede que le quede mucho de ridículo y un día la encontremos como a Madonna en el 1993, simulando masturbarse con la bandera de Puerto Rico. El camino es amplio si se es creativo.

No obstante, la iconografía a su alrededor mueve al rechazo. La necesidad de elevarla e idolatrarla molesta, inclusive si es solo para enfadar a algunos conservadores recalcitrantes, ya que ensalza un camino trillado y de poco esfuerzo. Tokischa es elemental, aunque pueda ser simpática en ocasiones. Musicalmente no tiene nada que ofrecer, sus letras o voz tampoco, por eso su vínculo con la controversia. Me recuerda a cierta gracia de nuestro animador favorito “El Pachá”. Me atrevería a decir que Tokischa es una especie de animadora, de un Pachá sexualizado y con mejor estética.

Sin embargo, ¿debe la querida Tokischa ser algo más que esto? ¿Debe ser un paradigma moral? No. Que sea como cree ser. Ella sabe que lo otro no vende. Por eso reza semidesnuda frente a una virgen en La Vega, lo fotografía y sube a redes. No le importa la religión ni la comunidad. Le importan ella y su posicionamiento. Es mercadeo sin base firme. Tokischa no libera a nadie, porque está encadenada en los instintos más básicos y los placeres evasivos. Aun así, no estamos para exigirle y a quien le gusta que la consuma.

Pero cuidado, no por eso debemos infravalorar su impacto. Su carrera a la mediocridad; a la glorificación de los instintos; a la promoción del “desacato escolar” o bailes sexuales con menores... es criticable, en horarios censurable. Es necesaria para recordar que quizás necesitamos más escuela, más metáforas y mayor complejidad. Aunque esto requiere esfuerzo de los artistas, requiere sobre todo esfuerzo de la demanda, de un público que no parece desarrollado para valorarlo.

La Toki y sus acólitos dicen que ella nada le debe a la sociedad y que no cría a nadie. Sin embargo, ante el auge y penetración de las redes, padres cada vez más ocupados, hogares monoparentales, barrios hacinados y música cada vez más alta en algunos sectores… es irresponsable no reconocer la capacidad de influencia, el deber que tenemos de cuidarnos entre todos y la necesidad de criticarle.

No se trata de lesbianismo. Un amigo recientemente me dijo que ese era mi problema de fondo a raíz de la colaboración con la Rosalía. Le respondí con una pregunta “¿Acaso hay una canción más hermosa que ‘Mujer contra Mujer’ de Mecano o ‘Mar y Luna’ de Chico Buarque?” ambas de matices lésbicos. Me da trabajo encontrar una mejor, pero quizás sucede que en esas hay uso de recursos metafóricos, melodías y una producción vocal de calidad.

No se trata de marxismo. A pesar de un comentario en las redes que atribuía al “cuco” del “marxismo cultural” el éxito de Tokischa, el filósofo Theodor Adorno venía criticando la industria musical desde 1930. Este decía que fomentaba la basura artística. Esto porque en el camino a vender muchos discos, la industria establece una fórmula de éxito dirigida al común denominador, al menos exigente del gusto popular y todos se van adaptando a ese pensamiento. Así, según Adorno, se genera un cemento social que hasta evade a las clases populares de sus problemas. Es esta necesidad de vender, de comerciar y de posicionarse que mueve a los artistas. En ese juego, Tokischa es solo una emprendedora amoral más, parte del engranaje.

No se trata tampoco de ser mujer. La vulgaridad, la cercanía y lo vistoso es lo que mueve a la repulsión de algunos con el tema de Tokischa. Si Bad Bunny se fotografiara semidesnudo ante una virgen en La Vega con el título “los putos también rezamos” provocaría el mismo escándalo. Si Don Miguelo cantase “los amigos que se besan son la mejor compañía”, mientras pasa a besar a Maluma, la controversia estaría servida e incluso puede que con mayor indignación. No obstante, aún si el propósito fuera que no escandalizaran algunos actos de una mujer (como en teoría no hacen los hombres), esto parecería un ideal muy pobre al cual aspirar. El ideal debe estar en otro lado, en alguna cima que se alcance a través del desarrollo de la inteligencia, del espíritu o del esfuerzo.

La celebración a niveles de deidad de Tokischa, ya sea porque revistas y artistas internacionales la aprueban, o porque dejará ingresos económicos, es lastimosa. Además de que no evade que el contenido producido continúe siendo basura. Por suerte nada de esto está consagrado de manera irremediable, siempre que la consumamos a sabiendas o que el tiempo se encargue de apagar su estrella.

El viaje empresarial de Jeff Bezos. Parte 1

Jeff Bezos es el hombre más rico del mundo. Tanto así, que a raíz de su divorcio su ex-esposa se convirtió en la 15ava persona más rica del mundo. Ella, aún donando 2.7 billones de dólares de su fortuna el pasado año, ganó US$2.9 billones en un solo día.

La distancia que nos separa de este tipo de personas es cada vez mayor. Los desafíos, la forma de ver la vida, de ver al otro... Sin embargo, cada vez más gente se proyecta en estos billonarios y salen en su defensa. Dejan de lado a los ciudadanos comunes que son y con los que habitan, y salen en una especie de falsa proyección a defender la desigualdad extrema. Aspiran a ser Bezos, aunque tengan mejores posibilidades de ganar la Lotería (que a lo sumo da millones, nunca billones).

En este sentido, muchos se niegan a ver que en ocasiones la avaricia es lo que rompe el saco. Y que las sociedades suelen fundarse en una narrativa común que nos relata semejantes y nos hace visibles. Cuando estas relaciones se tensan demasiado, el pacto suele romperse, dando cabida a inestabilidad, desilusión y hasta revoluciones. El viaje al espacio de Bezos trae una mayor desilusión al presente de la humanidad y la conformación social que una esperanza.

Para analizar el éxito reverenciado de Bezos, el camino hacia ese nivel de riqueza pasa por más injusticias y menos invención. Es decir, hablemos un poco del viaje empresarial antes que en otro artículo abordar el espacial.

La empresa Amazon inició en 1994 como un mercado en línea para vender libros. Hoy es un gigante tecnológico que tiene presencia importante en diversos mercados y con una infraestructura crítica para otros negocios en línea de plataforma y entrega. A saber:

1)      Es el comerciante online dominante en EEUU con un 47% del mercado.

2)      Es uno de los principales agentes de la cadena logística, que en la actualidad está construyendo “la mayor empresa de envíos de paquetes del mundo”. Para 2019, solo Fedex, Ups y el correo de EEUU manejaban mayor carga.

3)      Lidera con su subsidiaria AWS el mercado de infraestructura en la nube con un 32% del mercado.

4)      Continúa expandiendo sus productos en mercados tan disímiles como baterías, libros, cine, tv, ropa, pañales para niños… etc.

La línea roja con el derecho de la competencia es muy visitada por esta empresa y en casos cruzada a la ilegalidad, siempre en favor de sus ganancias. Por ejemplo, la empresa Diapers.com, muy lucrativa en su momento, no pudo competir cuando Amazon se interesó por ese mercado. Se dice que Amazon perdió alrededor de U$200 millones reduciendo los precios de los pañales, con el fin de que Diapers.com quebrará o pactará con ellos. Diapers.com terminó sucumbiendo ante los precios predatorios de Amazon, y tuvieron que dejarse comprar por el gigante por unos 540US$ millones. Luego fue cerrada y Amazon aumentó fácilmente los precios de los pañales.

Esto no es nuevo para la empresa. Amazon ha destruido miles de negocios en todo EEUU y el mundo. En sus inicios, lograron su éxito ahorrándose los costos de impuestos de venta estatal (de 6% a 8%) por ser una empresa en internet, creando una competencia desleal ante esas pequeñas empresas locales que sí tenían que asumirlo. Y por ende concentrando la riqueza. Asimismo, existen graves acusaciones de que Amazon utiliza la data que recopila en su portal de otros negocios para lanzar sus marcas, potenciar sus ventas y entrar en sus mercados. Esto lo facilita la confusión de roles con que opera, es decir el ser vendedor de la plataforma y el propietario de muchos productos que posiciona con su marca.

En este sentido, esto se puede asemejar a cuando las empresas de ferrocarriles en EEUU (siendo el epítome del poder comercial), fueron prohibidas por conflictos de interés de poseer empresas de carbón. Se entendía que era un mecanismo injusto de competencia y se pretendía regular su poder en el mercado. Cabe preguntarse ¿Cómo lucirían los mercados en algunos años si a Amazon se le permite continuar expandiéndose sobre el trabajo de otros negocios y en otros mercados? ¿Qué tanto poder (no solo en el mundo comercial sino en el político y hasta en el espacial) tendría la empresa y el Sr. Bezos?

No bastando estas estrategias, Amazon utiliza los mecanismos de elusión internacional para despojar a Estados Unidos en impuestos sobre su ganancia, llevando a cero sus impuestos sobre sus billones. A esto también podríamos agregarle los cientos de millones de dólares recibidos en exenciones de impuestos dadas por Trump.

Por lo que, la realidad es que Jeff Bezos ha incrementado buena parte de su fortuna no solo gracias al auge del Internet (que obvio que sí), sino basado en un esquema de negocio que frecuenta la competencia desleal y se beneficia de las ventajas de lo que se denomina "Crony capitalism" (o capitalismo clientelista/ de compadreo). Otro ejemplo de esto, es como Bezos ha puesto a pelear a los distintos estados de Estados Unidos para ver quién le ofrece mayores subsidios por la instalación de sus almacenes y empleos. En ese camino de necesidad, los salarios de sus empleados muy necesitados no mejoran ni cerca acorde con la rentabilidad de la empresa, denunciando algunos vivir con ayudas del gobierno.

 

Tuesday, July 13, 2021

Raul Paz - Puente

Nadie sabe adónde llega

Aunque sepa dónde va,

todo parece más simple

Antes de que sea verdad.

Y las horas que faltaban
Ya no volverán jamás
Y siempre habrá un momento 

bueno para recordar.

No olvides escucharte
Cuando vuelvas a empezar
Cuando vuelvas a empezar.

Los discursos, la distancias, 

las promesas o el dolor
no son más que fantasías 

que entretienen la razón.

Siempre faltara más tiempo 

Para estar cerca de ti
Para estar cerca de ti.

Vuelve a mirar,
Lo que ya hiciste, lo que diste, lo que das
Siempre hay cosas que cambiar.
Y la luna no se esconde,
para buscarse otro nombre 

sino para regresar
Vuelve a mirar.

Mientras se escuchan campanas,
Mientras puedes respirar,
Mientras te lleguen las ganas de hacer bien,
bien estarás.

Y aunque no parezca cierto,
Y aunque les parezca mal,
Nunca dejes que los sueños,
Te lo vayan a cambiar.

Porque nadie dice todo,
Aunque diga la verdad,
Y los miedos son astucias
que te obligan a parar.

Y el amor nunca se muere
Solo te transformará.
Y si acaban los misterios
Habrá otro que inventar.
Y si acaban las verdades
Habrá otra que encontrar.

Vuelve a mirar,
que la sonrisa siempre quiere regresar.
Solo habrá que estar aquí,
Volver a unir las puntas
Siempre alguien que te quiera
con mil ganas de besar.
Y así todo cambiara.

Vuelve a mirar,
Lo que perdiste, lo que importa, lo que harás
Porque hay cosas que cambiar
Y la luna no se esconde 

para buscar otro nombre 

sino para despertar. 


Raul Paz - Puente


https://www.youtube.com/watch?v=AGo44Cqnlnc&t=447s